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Las abejas de la miel ejecutan una danza que tiene forma de 8,
para informar al resto de abejas sobre la dirección del alimento,
la distancia a que se halla y su calidad. La dirección la cuantifican
mediante el ángulo formado entre el trayecto de la colmena al
alimento y la dirección del Sol, y la expresan por el ángulo que
forma el 8 con la vertical. La distancia al alimento la indica
la velocidad con que recorren el circuito: a más velocidad, menos
distancia. La calidad del néctar, determinada por la proporción
de azúcares, la indican por la frecuencia con que hacen temblar
el abdomen al recorrer la línea central: a más temblores, más
calidad.
Los mecanismos de orientación de los animales son un tema actual
de investigación: las abejas son sensibles a la polarización de
la luz; algunos pájaros lo son al campo magnético terrestre.
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