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Hélices y espirales son algunas de las formas
más presentes en la naturaleza: macromoléculas, flagelos de microorganismos,
conchas de caracoles, disposición de las semillas en las flores
de los girasoles, cuernos de algunos animales, nebulosas, núcleos
de huracanes...
La espiral del Nautilus pompilius es una de
las formas más atractivas de la naturaleza. Se trata de una espiral
logarítmica: la forma de cada cavidad es la misma que la anterior,
pero su tamaño crece proporcionalmente al radio. Hace unos 400
millones de años hubo muchos moluscos similares al actual Nautilus,
que hallamos en forma fósil. Esta espiral, basada en un principio
constructivo tan simple, alcanza una gran belleza, que ha apasionado
a matemáticos, artistas y arquitectos.
Las hélices de las conchas de algunos animales
marinos constituyen otro de los arquetipos geométricos más apreciados
por los artistas. Entre ellos, la de la Tonna galea es especialmente
notable. .
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