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Este esqueleto de ballena pertenece a un rorcual
franco que embarrancó en 1863 en la playa de Llançà. Poco después,
su esqueleto fue donado al Museo de Zoología, del cual forma parte.
En el caso de los animales que viven en medio
acuático, el peso corporal es mantenido por el agua, por lo que
su esqueleto no tiene que efectuar la función de sustentación
que desempeña en los animales terrestres. Pese a ello, para que
los músculos puedan ejercer su fuerza deben estar conectados a
una estructura mecánica que les permita tirar. La estructura idónea
es el esqueleto, que en los vertebrados es rígido y compatible
con las variaciones de forma y tamaño que ocasiona el crecimiento
de los animales.
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