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Esta colección de muestras de especies diferentes,
donada en 1895 por D. Egino García Basa, director del Jardín Botánico
de Manila, fue presentada en la Exposición Universal de Barcelona
de 1888. Cada muestra corresponde a una especie diferente y es
identificada con el nombre científico que se utilizaba en aquella
época y con el nombre vulgar.
Algunas maderas tienen un gran valor estético
y comercial, constituyendo un auténtico tesoro desde el punto
de vista económico. Algunas son especialmente usadas en ebanistería,
como la caoba; otras, por su dureza, eran utilizadas para la fabricación
de hélices o de ejes de hélices. En muchas ocasiones, tales maderas
habían de ser importadas desde países lejanos.
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