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Estos restos de un ciervo gigante proceden
del yacimiento de Can Guardiola, en el Vallès, de 1,2 millones
de años de antigüedad donde fueron descubiertos en 1997. Sus cuernos
podían llegar a medir unos 3,5 metros, y durante mucho tiempo
los paleontólogos se preguntaron por la función de estas estructuras
palmeadas tan grandes. Parece que desempeñaban un papel importante
en la competición con otros machos por la posesión de las hembras.
Estos ciervos gigantes persistieron hasta el
final del Cuaternario, hace unos 12.000 años, y se extinguieron
poco después, junto con otros grandes mamíferos de la fauna eurosiberiana.
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