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Algunos de los fósiles más espectaculares son
los de insectos que quedaron atrapados en la resina de árboles
primitivos. La resina se convirtió en ámbar y los insectos quedaron
encapsulados en él, conservando perfectamente su forma. Ello permite
un buen conocimiento de algunos insectos del pasado y de sus interacciones
con el mundo vegetal, y proporciona indicios sobre la composición
del aire en épocas remotas.
Las termitas de esta pieza presentan el abdomen
hinchado, debido a que está lleno de los gases procedentes de
la descomposición de sus entrañas. En algunos casos, estos gases
salieron a presión por la juntura existente entre el tórax y el
abdomen, formando una burbuja en el ámbar. Actualmente, este género
de termitas, Mastotermes, sólo se encuentra en Australia, pero
durante el Oligoceno presentaba una distribución mucho más amplia.
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