|
En algunos microorganismos, una célula relativamente
grande aloja células más pequeñas que contribuyen a su motilidad.
Son ejemplos de ello el Daptobacter y el Vampirococcus, hallados
en el estanque Cisó (Banyoles), o el Titanospirillum velox y el
Spirosymplokos deltaiberi, hallados en el delta del Ebro, que
resultan relevantes para teorías recientes que suponen que las
células eucariotas (es decir, con núcleo) fueron formadas por
simbiosis de células más simples (procariotas o bacterias), que
quedaron finalmente integradas en un solo microorganismo. En algunas
épocas del año, la abundancia de microorganismos puede cambiar
la coloración del agua, como en esta imagen del estanque Cisó.
Desde los experimentos de
Miller
i Urey
de 1953, ha existido una intensa actividad
en la exploración de los orígenes de la vida. Una parte de dicha
investigación se centra en el estudio del origen de las moléculas
esenciales para la vida. Otra, tiene como objetivo comprender
cómo se formaron las primeras células y cómo llegaron a las células
que conocemos.
|