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La Tierra es el único planeta del sistema solar
que tiene agua líquida en su superficie. Los océanos y mares ocupan
una fracción de la superficie terrestre muy superior a la de los
continentes e islas. El agua líquida es una condición indispensable
para el origen y la existencia de la vida. El agua potable, sin
embargo, se va convirtiendo en un tesoro cada vez más codiciado,
a medida que aumenta el número de habitantes de la Tierra y su
consumo directo e indirecto de agua. Más que el oro, la plata
y las piedras preciosas, los tesoros por antonomasia por su belleza
y rareza, el agua es el gran tesoro de la Tierra. No es extraño
que todas las religiones hayan visto en ella un símbolo de fertilidad,
de renovación, de nacimiento. La presencia del agua nos conduce
a la posibilidad de vida que, a partir de este punto, será la
gran protagonista de esta exposición.
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