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Este meteorito cayó en el macizo del Garraf.
Fue hallado en 1905 por un aparcero de Manuel Gibert, vecino de
Sitges. En 1907, la Junta de Ciencias Naturales, instada por el
P. Font i Sagué, adquirió un fragmento para el Museo de Geología.
Entre 1925 y 1931, el Museo adquirió otros fragmentos. La masa
que llegó al suelo (una pequeña fracción de la masa total, ya
que la otra se volatilizó en la atmósfera) fue de 8.791 gramos.
El ejemplar expuesto pesa 1.439 gramos, es redondeado, está partido
y muestra la estructura interior y gran parte de la corteza exterior.
Según algunas teorías, la Tierra fue formada por agregación de
grandes meteoritos. Se cree que la caída de inmensos meteoritos
ha provocado, en cinco ocasiones, extinciones masivas de gran
número de especies vivas. Hace unos veinte años, se descubrió
en los meteoritos un número considerable de moléculas orgánicas.
Todas las épocas se han sentido fascinadas por los meteoritos
y se han formulado las preguntas más diversas: ¿fuente de vida?,
¿causa de muerte?, ¿mensajeros de infortunio?
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