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Torre de Montanyana |
La creación del condado de Ribagorza parece que se vincula
a la figura del conde
Unifred I Bernat, que consiguió la unidad entre los diversos
pagi de la comarca, el Sobrarbe y el valle de Arán,
creando la nueva entidad jurídica del comitatus Ripacorcense
en el 961. Unos años antes su hijo
Ramón III fundó el episcopado de Roda.
En el ámbito territorial de este condado primigenio se incluía
la Ribagorza hasta a Caton, con la vall
de Boi y Sant Pere, por el lado de Sobrarbe hasta Matidero.
Dentro del condado se dividía por la sierra del Turbó
entre una parte de montaña conocida como Super Aras
o Montanis, y los pre-pirineos llamado la Marchia.
Los condes
de Ribagorza gobernaban el territorio como un condominio, en
el cual el primogénito era el sucesor natural. A principios
del siglo XI, la línea de sucessión directa se agota,
y el condado pierde su independencia a costa de los territorios
vecinos, de un lado el reino navarro que dominará las tierras
de poniente y los condes
de Pallars, que controlarán las tierras de levante.
Entre 1035-1045, el infante Gonçal
I Sanç crea el reino independente de Ribagorza Sobrarbe,
que le faltó el apoyo de sus propios súbditos. Posteriormente
(1047), Ramir
I rey de Aragón conseguió recuperar el título
de reino de Ribagorza con el soporte de los nobles del país,
si bien incluyó el territorio como parte de las propiedades
de la casa de Aragón. El infante SanzRamírez gobernaba
directamente el territorio desde la nueva capital, Benavarre, con
la ayuda de un consejo de nobles (vicharii comitis) , y más
tarde quiso independizarse de Aragón sin suerte.
Con la creación de la Corona de Aragón se reconoció
su personalidad histórica, y su unidad territorial una vez
la casa de Barcelona anexionó el Pallars
Sobirà. En el siglo XIII, el territorio se dividiría
en veguerias. En el 1322, cuando Jaume II delimita el condado lo
hará a partir de los límites naturales, desde la Noguera
hasta el Cinca y desde los Pirineos a Tamarit y Monzón.
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