TÉCNICAS
Calcografía - Aguafuerte

La palabra calcografía proviene del término griego “xalkós” -que significa cobre o bronce- y del término “grafos” -grabado-. Es por ello que, cuando hablamos de una calcografía o de un grabado calcográfico por extensión, nos referimos a un grabado realizado sobre una plancha de metal. El proceso calcográfico consiste en grabar la plancha de forma que nada más se vacían aquellas partes que corresponden al dibujo.

Cuando se imprime, la tinta se deposita en las partes hundidas de la superficie que son les que quedan estampadas en la hoja de papel en el momento de ejercer la presión. Por ello se dice que la calcografía es un sistema de grabado al vacío. El aguafuerte es considerado una de las técnicas calcográficas indirectas.

Las técnicas de grabado calcográfico son múltiples y se clasifican en dos grandes grupos en función del sistema utilizado para incidir sobre las planchas. Así distinguimos los procedimientos de grabado directo y los procedimientos de grabado indirecto. Los métodos directos son aquéllos en los que las incisiones se realizan con una herramienta (buril?). En los indirectos la incisión es el resultado de la acción corrosiva de un ácido.

Los materiales necesarios para realizar un grabado al aguafuerte son la plancha de metal y el ácido. Para transferir el dibujo original sobre la plancha necesitaremos papel vegetal y papel de calco. Para entintar son necesarios la tinta, una espátula, un rodillo (cilindro?) y una superficie no porosa donde batir la tinta. Para imprimir necesitamos papel y una prensa.

HISTORIA

El origen del grabado al aguafuerte, igual que el del grabado a buril, es necesario buscarlo en el trabajo de los orfebres y fabricantes de armas. En cuanto a este procedimiento en concreto, parece que evolucionó a partir de la experimentación en la decoración de escudos llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XV por Daniel Hopfer. Del descubrimiento de este artesano sobre las posibilidades decorativas de la oxidación y, por tanto, de la corrosión de metales nacerá la técnica del aguafuerte.

Los testimonios más antiguos que se conservan de grabados al aguafuerte datan de 1513. Desde sus inicios muchos artistas utilizaron este procedimiento conjuntamente con otras técnicas calcográficas -como puede ser el buril- para potenciar sus efectos. Así, por ejemplo, utilizó esta técnica el artista holandés Lucas van Leyden en el siglo XVI.

Fue precisamente en los Países Bajos donde, en el siglo XVII, el aguafuerte adquirió una identidad propia y alcanzó su máximo nivel de expresión con la obra de artistas como Van Dyck y, especialment, Rembrandt. En España, donde la técnica del aguafuerte no tenía ninguna tradición, la figura principal fue, sin duda, Goya, con las series de “Los Caprichos”, “La tauromaquia”, “Los Desastres de la Guerra” y “Los Disparates”.

Sin olvidarnos de Tièpolo, en Italia destacó especialmente la figura del arquitecto Piranesi que grabó grandes planchas que describían la gloria y la decadencia de Roma. En Francia, a finales dels siglo XIX, hemos de mencionar la obra de Degas y Manet. En el siglo XX Picasso fue el artista que más sobresalió en la utilización de esta técnica que, hoy en día, continua disfrutando de una gran aceptación entrelos artistas porque es una técnica asequible y que permite una gran espontaneidad en los trazos.

 

PROCEDIMIENTO DE REALIZACIÓN

1.Obtención del dibujo:

Para dibujar sobre la plancha de metal la imagen que queremos grabar podemos hacerlo de dos formas. La primera opción consiste en dibujar directamente sobre el metal, mientras que la segunda implica traspasar la imagen a partir de un dibujo original hecho sobre papel. En cualquier caso no debemos olvidar la inversión que sufre la imagen al ser estampada. Lo que en la plancha se sitúe a mano derecha, en la estampa aparecerá a mano izquierda (y al revés). Por ello es aconsejable dibujar el original en una hoja aparte, copiarlo en un papel transparente, invertirlo lateralmente y transportarlo sobre la plancha, resiguiéndolo con un lápiz duro.

2. Preparación y grabado de la plancha:

Las planchas que se utilizan en le aguafuerte pueden ser de cobre, zinc, aluminio, acero o hierro. La elección de un material u otro está en función mayoritariamente de las pretensiones del artista, ya que cada tipo de material permite obtener unos resultados de características diferentes y específicas. Así, mientras que el cobre, al ser atacado por el ácido, permite obtener trazos de una gran nitidez, el zinc -material menos compacto- produce líneas de contornos más borrosos.

La técnica del aguafuerte consiste en recubrir la plancha metálica con una substancia resistente al ácido y después eliminarla de aquellas zonas que queremos que queden estampadas. Después se somete la matriz a un baño de líquido corrosivo hasta que el dibujo aparece suficientemente grabado. Finalmente, se limpia la plancha, se entinta y se estampa. Antes de comenzar a grabar es preciso, sin embargo, preparar la plancha cuidadosamente.

Paso a paso, el proceso es el siguiente: una vez tenemos la superficie pulida, se desengrasa y se calienta para facilitar la aplicación uniforme de una capa de barniz. Después se realiza el dibujo sobre la matriz -la cuál, previamente, ha sido ahumada para poder distinguir con más nitidez los trazos de la imagen- y con una punta dura se ralla el barniz, extrayéndolo de aquellas zonas que queremos que queden estampadas.

Es entonces cuando se somete la matriz a un baño ácido, de forma que las partes que no estén protegidas por la capa de barniz quedarán grabadas por el efecto corrosivo de este producto. En función de las intensidades de color que queramos obtener en la estampación, se dejará actuar al ácido un período de tiempo más o menos largo. Cuanto más profunda sea su acción, más oscuro será el resultado, ya que la cantidad de tinta que se depositará en los surcos también será mayor. Tan sólo nos quedará limpiar los restos del barniz y entintar la superficie con la ayuda de un rodillo (cilindro?). Durante todo el proceso es aconsejable realizar alguna prueba de estampación para poder controlar la evolución del dibujo.

3. La estampación:

Antes de estampar la plancha es preciso calentarla. El proceso consiste en llenar de tinta todas las incisiones de la superficie. La tinta se puede aplicar con un cojinete realizando movimientos circulares. No obstante, generalmente se hace con un rodillo (cilindro?). A continuación se ha de extraer la tinta que ha quedado en la superficie de la plancha es decir en las zonas que no han sido grabadas, con la ayuda de un paño.

Los últimos rastros de tinta se eliminan con la mano. Para ejercer la presión necesaria para imprimir un grabado calcográfico hemos de utilizar una prensa. Esta prensa se denomina tórculo. Cuando tenemos la plancha a punto para ser estampada se coloca en la superficie horizontal de la prensa, sobre un papel limpio del tipo papel-prensa. Sobre la plancha y asegurándonos de no ensuciarla con los dedos, se coloca la hoja de papel en la que se estampará la imagen. Para proteger el reverso de esta hoja y para facilitar la presión uniforme de la prensa se colocan por encima dos o tres láminas de fieltro.

Después se aplica la presión haciendo funcionar la prensa. Una vez estampado el dibujo, se retiran los fieltros y se levanta la hoja de papel estirándola por uno de los ángulos. El tipo de tinta que sea utilizado y, especialmente, el tipo de papel son muy importantes para lograr una buena impresión de la imagen. El mejor papel es el fabricado a mano o el de molde sin gelatina o con muy poca. Una vez tenemos el dibujo original estampado sobre una hoja de papel llegamos al final del proceso. Ahora, a partir de la misma plancha calcográfica y tan sólo repitiendo el proceso de entintado y de impresión, podemos obtener una cantidad muy elevada de estampas idénticas.

Cuando el proceso de impresión ha terminado, el artista suele firmar y numerar a mano todos los ejemplares. La numeración sirve para indicarnos la amplitud del tiraje y el orden de impresión. Así, por ejemplo, cuando en una estampa encontramos escrito 1/75, quiere decir que de una edición de 75 ejemplares tenemos la estampa número 1. El artista se reserva unos cuantos ejemplares para su colección personal considerados “Prueba de artista”. Estas pruebas identificadas con las iniciales P.A. suponen, generalmente, un 10% de la edición y, en principio, no son para uso comercial.